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Todo comenzó una tarde de verano en Madrid. O mejor: Todo empezó como un juego. Y el juego sigue. A principios de siglo ocurrió el primer movimiento telúrico y esto ha sido un no parar. Muchas familias provienen del delirio y la nuestra encaja en esa categoría. Un lúdico delirio en expansión. Nacimos en distintos lares del ancho mundo, pero nos gustan de forma especial los puentes e ir del tingo al tango. Artesanalmente elaboramos cada día la red en crecimiento donde compartimos trabajo, esfuerzo y alegrías. El contagio de nuestras fascinaciones es uno de nuestros principales vicios. Otro es convertir propuestas e ideas de tantas personas que aquí llegan en objetos que brillen por sí solos. Creemos a pie juntillas que la frescura puede ser una gran amiga del rigor. Nos animamos a desanudar cualquier nudo gordiano. Creemos en todo lo desencorsetado siempre que esté bien armado. Humanamente sabemos que el Dedo Gordo es parte clave en la evolución. En ese camino andamos... |
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